Ordenador-e-factura

¿Qué lo dice la SUNAT?

Subcontratar la firma de e-facturas propias con una empresa de servicios.
Me dicen algunas empresas peruanas que eso es lo que recomienda la SUNAT. Y que les da nombres de empresas.
¡¡ Pues yo no me lo creo ¡!!
No puede ser que la SUNAT invite a las empresas peruanas a conculcar dos Leyes tan importantes como son la Ley de Firma Digital (27.269) y la Ley de Protección de Datos Personales (29.733).
Constituiría una corrupción de la esencia de la firma digital, tanto en el sentido jurídico como en el tecnológico. Sólo sería un coste más para la actividad empresarial, sin ningún beneficio para nadie… absolutamente nadie.
¿Dónde quedaría el enorme esfuerzo económico y humano del Gobierno Peruano durante años para aplicar esta tecnología a la vida ciudadana y a la gestión de los procesos de Administración Pública?
Es imposible que un organismo serio, eficiente y profesional como lo es la SUNAT pueda involucrarse en tamaño disparate.
La firma (digital o manuscrita) es una constancia de responsabilidad asumida sobre el contenido del documento en el que se estampa… Si es otro quien ejecuta la firma, ¿qué valor tiene el firmarlo o no firmarlo?
Si las empresas no firman sus e-facturas directamente, ¿qué ocurre con el atributo de “no repudio” que siempre consideramos en la firma digital?¿Cuál será la fuerza jurídica de la propia SUNAT ante una factura supuestamente falsificada con fines de evasión fiscal?¿Qué valor puede tener para la SUNAT recibir una copia firmada por alguien distinto al titular?
La Ley 27.269 de Firma Digital exige un uso exclusivo de la clave de firma por parte del titular. Hay que considerar que si en este servicio la clave con la que se firma está bajo la posesión, control y uso de un tercero, esas facturas electrónicas no cumplen con la Ley de Perú y, por tanto, no tienen ninguna validez probatoria.
Pero esta práctica tiene otras connotaciones aún más duras y peligrosas para la ciudadanía peruana.
Un supuesto: si mañana yo compro una caja de preservativos, un medicamento contra el SIDA y 5 botellas de pisco en distintos establecimientos pidiendo factura (con mi nombre completo, DNI o RUC y domicilio). ¿Es lícito que alguien, distinto al vendedor, tenga acceso al conocimiento de mi actividad amatoria, mis enfermedades contagiosas o mi adicción al alcohol? … Y, sobre todo, ¿es imprescindible?…. ¿Me pide alguien permiso para disponer la cesión de mis datos? …¿Se toma alguna medida severa de seguridad durante el transporte de la información?
Y en el caso de las empresas, esa circulación de datos de clientes, ventas de productos y precios, ¿no propiciará aún más el delictivo espionaje industrial?
La aún reciente Ley 29.733 de Protección de Datos Personales exige el permiso explícito (que no tácito) del titular de los datos (en el supuesto anterior, yo mismo) para realizar cualquier trasiego de información que le afecte.
Además, si nos paramos a analizarlo con detalle, la Factura Electrónica o e-factura ya existe, generada desde el software de Gestión de cada empresa. La única novedad tecnológica es la firma digital del documento y el envío de una copia a la SUNAT. ¿Merece la pena tanto riesgo e incumplimiento para resolver tan poca cosa?
Ante todo lo anterior, insisto: ¡¡ No me creo que sea la SUNAT quien recomiende esa práctica!!

Fdo. Carlos de Vicente.

Director Desarrollo de Negocio REALSEC Perú.

Fuente:América Sistemas

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